Ruta de las cárceles

En el  Matarraña podemos encontrar un total de 11 cárceles, con sus correspondientes mazmorras. Todas estas forman parte de una singular ruta que lleva al viajero a descubrir las estancias más terroríficas de nuestro pasado. Constituyen toda una lección, escrita en la piedra, con sangre, de los horrores de unas épocas que nunca deberían repetirse. Eran las mazmorras del Antiguo Régimen, donde los poderes civiles y eclesiásticos no tuvieron compasión para los innumerables desdichados que allí pusieron punto final a sus vidas.

El Matarraña ha logrado conservar su entramado urbanístico medieval, en sus Ayuntamientos donde se encuentran las tenebrosas cárceles delos siglos XVI, XVII y XVIII.

La cárcel de Mazaleón

La cárcel de Mazaleón tiene dos plantas siendo una de las más grandes de la zona. En la planta baja podemos ver un calabozo en perfecto estado de conservación. El calabozo cuenta con una puerta de acceso y tras ella un gran travesaño en el que se ataba a los presos por los tobillos

La cárcel de La Fresneda

En La Fresneda se construyeron varias cárceles y podremos visitarlas todas ellas. La primera de las cárceles que podemos visitar se encuentra en la calle Mayor de la localidad al lado del ayuntamiento. Concretamente esta cárcel necesita algunas tareas de conservación aunque se encuentra en buen estado. En este calabozo podemos ver también una habitación con una ventana de rejas que se supone que fue la casa del carcelero. 

En el ayuntamiento de La Fresneda se halla otra de las cárceles de la localidad. Esta celda está en la planta baja del ayuntamiento y se han realizado tareas de restauración últimamente por lo que se encuentra en perfecto estado. Se cree que esta cárcel puede ser incluso más antigua que la anteriormente comentada de la calle Mayor.  En el interior de la celda se pueden ver cientos de dibujos, grabados e inscripciones en el suelo y en las paredes. Las letrinas se encuentran también en perfecto estado.

La cárcel de Ráfales

La cárcel se encuentra en la planta baja del ayuntamiento como la mayoría de las cárceles del Matarraña. Está cerrada con una gruesa puerta de madera con herrajes y para acceder a la entrada de las celdas hay que subir unas estrechas escaleras. Las celdas están excavadas en el suelo formando un pozo que se cerraba con unos maderos en la parte superior. Allí se encerraba a los presos. El calabozo no ha sufrido ningún cambio desde entonces.

La cárcel de Fuentespalda

La cárcel de Fuentespalda no se encuentra en el ayuntamiento como el resto de cárceles del Matarraña sino que está ubicada en la “Torreta”. Esta torreta es una construcción que formaba parte de las antiguas defensas de la ciudad y es el edificio más alto de la localidad.

La “Torreta” se construyó en el siglo XV con mampostería y sillería y prácticamente no tiene ventanas. Se accede mediante una puerta ojival que da a la calle Buenaire. A partir del siglo XIX se comenzó a utilizar la Torreta como cárcel como se puede deducir de un cartel que se encuentra a la entrada y que reza “Cárcel Pública”. En esta cárcel podremos ver el único juego de cadenas y argollas que se conserva en la región y que se utilizaba para encadenar a los presos.

La cárcel de Torre del Compte 

Estos calabozos se construyeron en el año 1547 como indica un letrero ubicado en la fachada del edificio. La cárcel consta de tres habitaciones comunicados entre sí. La primera de las habitaciones se utilizaba como vivienda del carcelero mientras que las otras dos eran los calabozos. En la entrada de las celdas, que se comunica con la habitación del carcelero, se conserva un pequeño orificio que debía servir para vigilar a los presos así como una argolla para colocar una cadena en el interior de una de las celdas. 

La cárcel de Monroyo

El edificio comenzó a construirse en el año 1588 y se realizaron importantes reformas en el año 1594. La cárcel está dividida en tres estancias comunicadas entre sí. Como en otras cárceles del Matarraña la habitación más grande se dedicaba a la vivienda del carcelero mientras que las otras dos eran los calabozos.

La cárcel de Peñarroya de Tastavins

Se construyó en el siglo XVI y como las dos cárceles anteriormente comentadas consta de tres habitaciones, dos de ellas calabozos y la tercera y más grande la casa del carcelero. Merece la pena comentar que a una de las celdas se accede a través de un estrecho y angosto pasillo excavado en la roca.

La cárcel de Torre de Arcas.

La cárcel de Torre de Arcas data del siglo XVII y está formada por dos pequeñas celdas de unos ocho metros cuadrados cada una y a las que se accede a través del patio del edificio. Las celdas se encuentran cerradas por una puerta adintelada en la que se puede ver el antiguo cerrojo. 

La cárcel de Calaceite

La cárcel de Calaceite se encuentra ubicada, como en todos los casos anteriores exceptuando la Torreta de Fuentespalda, en la planta baja del ayuntamiento. El edificio del ayuntamiento se construyó en el siglo XVII. La cárcel de Calaceite cuenta con varias estancias que han sido restauradas a las cuales se accede a través del patio del ayuntamiento.

La cárcel de Valderrobres

En Valderrobres la cárcel se encuentra en la planta baja del castillo. Se accede a través de una pequeña puerta que hay en la bodega a un estrecho pasillo de cuatro metros de longitud por un metro de anchura.

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